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Reino de Navarra a mediados de enero. Aún no hace el frio suficiente, pero algunos ya tiemblan, y entre ellos una docena de equipos profesionales que han asegurado su participación el 31 de Marzo en el GP Induráin. Recordemos que se conocía también en enero, que la Vuelta a España tendría para 2012 las dos primeras etapas por territorio navarro, y que costarán 1,2-1,3 millones de €. Parece increíble, pero una prueba establecida y la única en la que acuden los profesionales cada año a Navarra, ve peligrar su existencia porque necesita unos 120.000 € de patrocinadores que ya tienen otras miras en el horizonte.

Un mes antes, y en otra parte del tablero, se empezaba a vivir una jornada similar, pero más que de temblores, de espasmos. Ya habían confirmado cuatro equipos la disputa de La Clásica de Almería, pero ésta iba perdiendo fuerza ante la falta de liquidez, para afrontar como siempre, la presencia de figuras del pelotón internacional por tierras legañosas.

La Clásica es un evento que lleva compitiéndose durante casi treinta años y que precisamente en éste, podemos celebrar un ascenso a la Categoría HC, solo superada por la Categoría UCI World Tour. Pero durante una semana, algunos hemos vivido con cierto nerviosismo la celebración de la misma. Y es que, para más inri, ya estábamos avisados todos los aficionados almerienses de que no tendríamos la oportunidad de ver ni una sola etapa de la Vuelta Andalucía por nuestro municipio y menos aún de que seríamos cómplices del recorrido de la Vuelta a España, que ni se acerca a 500 Km de nuestra provincia.

Durante los primeros días de este mes, hemos leído y releído que la prueba estaba más cerca de no celebrarse, que de disputarse con normalidad. Todo ha ido acelerándose hasta un día limite, donde Muñoz fue cabizbajo a una reunión con Gabriel Amat, el hombre que por no hablar bien, piensa doblemente mejor.

Toda la faena bien hecha la tenía consigo Diputación de Almería y su presidente; José Manuel Muñoz yacía rendido antes de salir al ruedo, minado desde hace días por banderillas y estocadas varias. La Clásica no necesitaba más dinero de patrocinadores para 2012, necesitaba recuperar 30.000 € de deudas acumuladas por los pueblos por donde había pasado años atrás esta gran carrera. Pueblos que actualmente no tienen la liquidez que Diputación puede adelantar y perdonar.

La negociación salió a favor de quien tenía todas la cartas sobre la mesa, bocarriba, bocabajo y en la manga, toda la baraja en su haber. Si semanas anteriores se filtraba con ilusión que La Clásica tendría un recorrido singular, novedoso y con puertos interesantes, ahora “in extremis” se modificaba y se disputará sobre terreno llano, con alguna simple tachuela. Recorrerá Roquetas de Mar. Negociación y estrategia maestra y además, Clásica renombrada a GP Costa de Almería. Algo que deduce simplemente, que en los próximos tres años por lo menos, la prueba no tendrá chispa ni dificultades montañosas. Solo unas metas volantes en las que los corredores pasarán a 60 Km/h y los aficionados no podrán nada más que recoger los botellines de la cuneta.

Una lástima, la prueba bajará de nivel ante un recorrido poco selectivo y el interés de los aficionados quedará relegado a la autocomplaciencia de quien maneja la sartén, por el mango y con un suave guante de color blanco invernadero.

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