Etiquetas

, , ,

Hago solo un poco de memoria y me remonto un mes y medio atrás. Con la intención de que se atragantasen las uvas a más de una y uno, lanzaron una noticia tan real como inquietante: Reducción de 600 millones de euros en los presupuestos para la investigación en ciencia, tecnología e innovación. Sin duda, sonaron las alarmas y no dejaron de leerse comentarios al respecto, incluso se creó unactuable como medida desangelada.

Cabe citar, que precisamente esa cifra podría ser la que podría tapar un agujero específico, o simplemente, seguir a la baja lo que últimamente está aconteciendo el panorama investigador en España, debido a que los políticos no creen en la I+D+i. No habrá un lobby capaz de hacérselos creer.

En estos últimos años, aunque hayan bajado las subvenciones en I+D+i, lo que si ha habido ha sido un aumento en departamentos especializados en universidades y centros tecnológicos agigantados con fondos públicos, lo que da pie a las Spin-Off.

De esta forma, nuestro país ha pasado del puesto trigésimo segundo en el año 1963 al puesto noveno en cuanto a producción científica. Pero, valga la redundancia, “hay un pero”. Estamos como decimonovenos en cuanto al impacto de publicaciones, es decir, no despegamos como debiéramos.

Actualmente pertenezco a un Grupo Investigador en el CIEMAT que puede sentirse orgulloso gracias a la buena linea investigadora que lleva acumulada hasta ahora. Parte del éxito, sin dejar de lado al equipo humano que lo forma, es colaborar con empresas privadas y con universidades por igual. Sin duda, la retroalimentación (feedback) es importante para seguir desarrollando conocimientos, y por tanto, patentes, publicaciones y solo así, seguir escalando puestos en lo que se refiere a nuestro status investigador-productivo a nivel internacional.

Colaborar con la industria es sinónimo de buena progresión, pero en estos tiempos que toca respirar, parece que las trabas son comunes para ambos sectores. La zancadilla empezó con la negación a las primas en las renovables y eso supondrá no solo perder competitividad, como por cierto se nombra el ministerio (de Economía y Competitividad), sino ir más allá con la pérdida de unos puestos de empleos que acariciaban la posibilidad de abandonar la cola del INEM.

En 2012, volveremos seguramente al presupuesto que se manejaba en 2007 (8.000 mill. €), por lo que más que un paso atrás, son varios peldaños los que se bajan. Y esto, en el mejor de los casos, porque abril amenaza con darnos un bofetón cuando se abran los presupuestos generales tras las elecciones de Andalucía que los tiene atados…

Actualmente, trabajamos con un plan nacional caducado que debía de haberse puesto en marcha en diciembre, pero las elecciones generales, la supresión del ministerio de Ciencia e Innovación y los cambios directivos, dejaron el proyecto en el limbo y no tenemos plazo fijado para el mismo en 2012.

Hasta ahora, los recortes en I+D+i habían afectado más al CSIC y al CIEMAT y estos han ido sobreviviendo restringiendo contrataciones de personal, pero las arcas ya están vacías. Ya se han ajustado todo lo posible; ahora toca regresión, tanto que las plazas de jubilados no serán reemplazadas por ejemplo.

De esta forma nos alejamos más de Europa y las empresas innovadoras que sobreviven, no pueden convertir la I+D+i en motor de competitividad y no podrán sustentar parte del peso del PIB que se escurre con una inversión propia del 0,7 %, mientras que en Europa llevan una media del 1,25 %.

Anuncios