Campañas millonarias de publicidad, auspiciadas por la administración, nos hablan de las excelencias del reciclaje casero y de las buenas actitudes que hemos de asumir en nuestros hogares para evitar que nuestros residuos lleguen masivamente a los vertederos. Esos, en los que los residuos tienden a mezclarse a menudo, siendo una pérdida de tiempo para el ciudadano. Ahora bien, ya sabemos que debemos hacer con nuestros residuos para contribuir a la protección del medio ambiente pero ¿puede hacer algo la industria para ayudar a gestionar los residuos? ¿Cuál es su responsabilidad?

Si nos centramos en la actividad cementera y tenemos en cuenta que demanda grandes cantidades de materias primas tanto materiales (caliza, arcilla, arena, mineral de hierro y yeso) como energéticas, responsabilidad es el término que define el papel que esta industria está obligada a jugar para contribuir a la sostenibilidad del medio ambiente y es en la última década cuando este sector está especialmente preocupado y concienciado sobre el uso racional de los recursos naturales no renovables para la obtención del cemento, debido principalmente a la petición de los clientes y a que en su bolsillo se nota.

Aquí interviene y de forma muy activa, la valorización de residuos para convertirlos en combustibles alternativos en contra del uso de los combustibles fósiles tradicionales. Valorizar es un término cada vez más común y conocido en los ciudadanos responsables que se preocupan por el medio ambiente,“la valorización energética consiste en dar un aprovechamiento energético a ciertos residuos que pueden y han de ser utilizados en los hornos de cemento, de manera que se rebaje el consumo de combustibles fósiles no renovables”.

Para ello las cementeras de Carboneras y Gádor, utilizan una mezcla (procesada en Geocycle Albox) de serrín con pinturas, lodos industriales y otros productos que de otra forma sería desechados y arrojados a vertederos con la consiguiente contaminación del aire, el suelo o las aguas subterráneas.

Técnicos de Laboratorio en Geocycle (Albox).

Técnicos de Laboratorio en Geocycle (Albox).

La valorización en hornos de cemento genera residuos diluidos a la atmósfera, debido a que se limitan las cantidades de azufre, halogenados y metales pesados en la planta de Albox, y estos se diluyen en cantidades de serrín, no sólo para cumplir la Ley, sino para proteger el entorno ambiental de las cementeras. De esta forma se mejora medioambientalmente el proceso de fabricación de cemento al disminuir notablemente las necesidades de recursos naturales, a la vez que se reduce la demanda de otros tipos de combustibles provenientes del petróleo o del carbón.

Sólo ha de considerarse como un problema para la propia cementera, en cuanto a su calidad del producto final, al tener que homogeneizar los residuos y ampliar el campo de investigación en cuanto a los calores específicos y demás propiedades de los residuos, para que la llama que alimenta al horno, no se vea inestable y se vea influenciado el proceso de fabricación del cemento, con la consiguiente baja calidad de este. Aquí es donde la Administración competente puede dar ayudas en cuanto a la cantidad de residuos valorizados y debe darlas para la investigación necesaria en un tratamiento como es debido, sin el inconveniente comentado para la cementera, así como el canon por utilizar sus instalaciones preparadas para dicha labor.

Fábrica cementera de Carboneras

Fábrica cementera de Carboneras

Algo en esa dirección sucede con el proyecto “Valoración energética de residuos agrícolas para su aprovechamiento en plantas de cemento” (Veraapc) y que está promovido por Holcim España, Geocycle España y Contenedores Lirola y además cuenta con la ayuda de los Organismos Públicos de Investigación AICIA (Escuela Superior de Ingenieros de Sevilla) y la ingeniería local INGENIA2.

El objetivo de este proyecto es paliar uno de los grandes problemas a los que se enfrenta el campo almeriense: la gestión de los restos vegetales procedentes de los invernaderos, concretamente en la planta de El Ejido Medio Ambiente, donde se tratan anualmente más de 600.000 metros cúbicos de residuos agrícolas y siempre bajo sospecha, debido a que casualmente poseen incendios internamente, en momentos de máxima acumulación de residuos. De esta gran cantidad de residuos, se desean obtener aproximadamente unas 15.000 toneladas de rafia (polipropileno) al año que se convertirían en balas prensadas para su aprovechamiento como combustible en el horno de clínker. La idea general radica en emplear 3.000 toneladas de biomasa usadas como impregnante y, por último, se pretende estudiar la viabilidad de los residuos para su aprovechamiento mediante el proceso de gasificación. La cuantía total de la inversión de I+D+i supera 1.100.000 €, para lo que se contará con una subvención de la Corporación Tecnológica Andaluza.

Balas de rafia prensada

Balas de rafia prensada

Nuestra sociedad industrializada produce gran cantidad de estos residuos de indudable potencial calorífico que no se aprovechan, ya que su destino tradicional son los vertederos y es por ello que la industria cementera representa una oportunidad de gestión medioambiental importante, al disponer de hornos demandantes de gran cantidad de combustible.

Así pues, es su responsabilidad el aprovechar todos los residuos a su alcance, para de esta forma, ejercer un servicio a la sociedad, gestionándolos y eliminándolos de una forma controlada, sin generación de contaminantes añadidos a la atmósfera mediante filtros adecuados y actuales tecnológicamente, y mejorando, de esta manera, la calidad de vida de la sociedad donde establece sus actividades y contribuyendo a un Desarrollo Sostenible real.

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